En el marco del ciclo Conferencias Vejez + Cuidada + Activa 2026, el pasado 4 de setiembre se realizó en la Universidad Católica del Uruguay la conferencia “Humanización de los cuidados: desafíos y oportunidades para América Latina”, un espacio de reflexión e intercambio en torno a los cambios necesarios para avanzar hacia modelos de cuidados más humanos y centrados en las personas.
La apertura estuvo a cargo de Alejandro López y, posteriormente, Pablo Ibarrarán, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), presentó a las expositoras internacionales Mayte Sancho y Sandra Pinzón, quienes abordaron distintos aspectos vinculados con la Atención Centrada en la Persona (ACP), la transformación de los modelos de cuidados y la formación de quienes desempeñan tareas de cuidado.
Mayte Sancho comenzó su intervención con un video que mostraba una consulta médica en la que, a pesar de que el trato parecía correcto, la persona no era realmente escuchada y las decisiones eran tomadas por otros. A partir de este ejemplo, planteó una de las ideas centrales de la jornada: un trato puede parecer humanizado y no serlo realmente si no reconoce la voz, los deseos y las preferencias de la persona.
Escuchar qué quiere, qué piensa y qué prefiere quien recibe cuidados constituye una de las bases del cambio cultural que propone la humanización. Se trata de un enfoque sustentado en la dignidad de las personas y en una mirada ética que cuestiona modelos tradicionales en los que las decisiones se toman, muchas veces, sin contar con quien está directamente involucrado. Este cambio supone dejar de mirar únicamente la enfermedad, la dependencia o la necesidad de asistencia para comenzar a conocer a la persona en su totalidad: quién es, cuál es su historia, qué le gusta, qué es importante para ella y cómo quiere seguir viviendo.
Una de las bases de la Atención Centrada en la Persona es precisamente la personalización. Las personas mayores son tan diversas y heterogéneas como las de cualquier otra etapa de la vida y, por tanto, no pueden recibir respuestas estandarizadas que desconozcan sus trayectorias, preferencias y proyectos.
La humanización de los cuidados también implica revisar la forma en que se organiza la vida cotidiana de quienes necesitan apoyos. No se trata únicamente de garantizar seguridad física o responder a necesidades básicas, sino de posibilitar que cada persona continúe realizando actividades significativas, manteniendo sus costumbres y tomando decisiones sobre su propia vida.
Durante su exposición, Mayte Sancho destacó la necesidad de avanzar hacia un modelo ecosistémico de cuidados, capaz de ofrecer apoyos en función de lo que las propias personas quieren y de favorecer, siempre que sea posible, que puedan continuar viviendo en su entorno habitual. En este marco, la desinstitucionalización no significa simplemente prescindir de los recursos residenciales, sino transformarlos. Esto implica avanzar hacia espacios más pequeños, unidades de convivencia y entornos que permitan desarrollar una vida lo más normalizada posible.
Vida cotidiana, vida con sentido, capacidad de decidir y capacidad de ser escuchado fueron algunos de los conceptos que atravesaron su exposición.
Por su parte, Sandra Pinzón puso el foco en la formación de las personas que cuidan y en la necesidad de comprender que la ACP no es un conjunto de reglas, protocolos o guías que puedan aplicarse de manera automática. Por el contrario, supone un cambio profundo en la manera de mirar y comprender a las personas y, por tanto, un importante cambio cultural y social. Este desafío cobra especial relevancia en América Latina y el Caribe, una región que atraviesa un proceso de envejecimiento acelerado y en la que aumentan progresivamente las necesidades de cuidados de larga duración.
Pinzón subrayó que la formación es imprescindible, pero que no resulta suficiente si se limita exclusivamente al aprendizaje de procedimientos técnicos. Tradicionalmente, gran parte de la capacitación en cuidados se ha orientado a enseñar cómo movilizar, asear o alimentar a una persona. Sin embargo, con mucha menor frecuencia se enseña a escuchar, adaptarse, respetar una decisión o identificar las preferencias de quien recibe los cuidados. Estas capacidades también deben entenderse como competencias fundamentales de las personas cuidadoras.
La exposición permitió visualizar con claridad el cambio que supone pasar de un modelo asistencialista a uno basado en la Atención Centrada en la Persona: dejar de poner el foco exclusivamente en la enfermedad para ponerlo en la biografía; pasar de una práctica orientada principalmente a la tarea y la seguridad física a otra guiada por las preferencias y el derecho a decidir; y reconocer a la persona no como receptora pasiva de cuidados, sino como protagonista activa y decisora de su propia vida.
En este contexto, Sandra Pinzón presentó también la Plataforma Regional de Formación de Personas Cuidadoras de Personas Mayores, un Bien Público Regional desarrollado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Fundación Astur, e implementado a través del Campus Virtual de Salud Pública de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La plataforma ofrece una formación gratuita, en línea y certificada sobre Atención Centrada en la Persona, abierta a América Latina y el Caribe y dirigida tanto a personas cuidadoras como a profesionales vinculados al ámbito de los cuidados. La propuesta tiene una duración de 30 horas, puede realizarse a ritmo propio y busca fortalecer no solo los conocimientos técnicos, sino también aquellas capacidades necesarias para brindar un cuidado más humano, respetuoso y centrado en cada persona. Porque cuidar a una persona mayor implica mucho más que asistirla en sus actividades cotidianas o atender sus necesidades de salud. Supone también respetar su dignidad y sus derechos, conocer sus preferencias y su estilo de vida y reconocer su capacidad de decidir.
La plataforma estará disponible en su próxima edición el 23 de octubre.
Luego de las exposiciones se generó un espacio de intercambio, moderado por Pablo Ibarrarán, en el que las personas participantes pudieron realizar consultas, compartir reflexiones y dialogar con las expositoras.
Para finalizar la jornada, Virginia González, coordinadora general de Fundación Astur, estuvo a cargo del cierre y de las reflexiones finales.
Si no pudiste acompañarnos o quieres volver a verla, puedes acceder a la grabación completa de la conferencia “Humanización de los cuidados: desafíos y oportunidades para América Latina”.
Las distintas intervenciones de la jornada convergieron en una idea común: transformar los cuidados requiere, antes que nada, transformar la mirada.
Significa pasar de atender necesidades a conocer personas; de decidir por ellas a decidir con ellas; de organizar los servicios exclusivamente en función de las instituciones a organizarlos alrededor de la vida, la historia y las preferencias de cada persona.
Un cambio que requiere formación, transformación de los servicios y políticas públicas, pero también algo tan esencial como aprender a escuchar.