El economista uruguayo Enrique Iglesias, distinguido por la OEA como “el mayor internacionalista de las Américas”.

La Organización de los Estados Americanos (OEA) acogió el miércoles un homenaje de numerosos representantes de instituciones del Sistema Interamericano al economista y político uruguayo Enrique Iglesias, al que el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, describió como “el mayor internacionalista de las Américas”.
Durante su presentación, el Secretario General Insulza calificó a Iglesias como el principal constructor de las instituciones del sistema interamericano, refiriéndose a su participación en el desarrollo y fortalecimiento de organismos como la OEA, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), junto a otras entidades. “Él ha participado en cada una de ellas y las ha fortalecido, permitiendo que trasciendan a las personas que las dirigen”, dijo, y agregó que, “además de un maestro, ha sido un amigo que siempre ha tenido el tiempo para entregar consejos a quienes los han requerido”.

La ceremonia, organizada por la Secretaría General y dirigida por el propio Insulza, tuvo lugar en el Salón de Las Américas de la sede central de la OEA en Washington DC, reunió a varios centenares de invitados del mundo político, diplomático y académico de la región y contó con discursos de los actuales líderes de las distintas instituciones de las que el también académico formó parte. Durante su dilatada carrera, entre otros cargos, Iglesias fue Presidente del Banco Central de Uruguay (1967-68), Secretario Ejecutivo de CEPAL (1972-85), Canciller de Uruguay (1985-88), Presidente del BID (1988-2005) y Secretario General Iberoamericano (2005-2014).

En su discurso, Enrique Iglesias, quien nació en España pero emigró en su niñez a Uruguay, agradeció el sentido reconocimiento de sus pares y recordó sus grandes aprendizajes a lo largo de su carrera internacional, entre estos la trascendencia del rol del Estado para asegurar la justicia social, la reducción de la pobreza y la igualdad de oportunidades, asegurando la vigencia y el respeto a los derechos humanos. Consideró que “las sociedades cambian con los sueños de las grandes utopías, los grandes ideales, con la conducción de sus líderes y con la creciente participación de los ciudadanos”.

“Creo en futuro de América Latina y el Caribe, porque estoy seguro de que es posible construir una sociedad mejor, más justa, más segura, una sociedad que tolere y se enriquezca con las diferencias, que se apoye en la educación y en la cultura para profundizar en la libertad y en la capacidad de iniciativa de cada uno de sus miembros”, afirmó, y concluyó indicando que “el crecimiento económico necesita apoyarse en valores éticos, que lo acompañen con enriquecimiento espiritual de todos los individuos y de la sociedad entera. El desarrollo sin identidad, sin referencia a la cultura será un espejismo y, como tal, no puede durar”.

El Canciller de Uruguay, Luis Almagro, invitado especialmente en representación del país de adopción de Iglesias, recordó los aportes del homenajeado como primer presidente del Banco Central uruguayo y, luego, como Ministro de Relaciones Exteriores del país sudamericano. Al respecto, señaló que Iglesias ha sido un maestro de generaciones de uruguayos que se incorporan tanto al mundo de la economía como al de la diplomacia, tanto por sus lecciones de vida sobre la ética como en la construcción de una agenda positiva de temas. “Enrique Iglesias tendió los puentes entre las regiones y alentó las instancias de cooperación que abrieran caminos al desarrollo”, apuntó.

Rebeca Grynspan, sucesora de Iglesias al frente de la Secretaria General Iberoamericana, destacó el papel de su predecesor por su dedicación a mejorar las condiciones de vida de todos los sectores contenidos en los ámbitos a los que se relacionó a través de los distintos cargos de responsabilidad que ha ejercido. También mencionó sus aportes fundamentales a la generación de debates sobre temas como el Tercer Mundo, el medio ambiente, temas de género, de juventud y cultura, entre otros. “Esto ha sido siempre hecho con una enorme clarividencia, bajo principios éticos intachables, y con una visión y profundidad transformadoras, que han definido gran parte de lo bueno que se ha forjado en Latinoamérica e Iberoamérica desde mediados del siglo XX”.

Por su parte, el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, que también lo sucedió en este cargo, lo reconoció como un “excepcional conductor de la cooperación de los pueblos de América Latina”. Sobre su labor en la presidencia del BID, recordó que la visión de Iglesias reforzó su misión de institución financiera, con alma y vocación de servicio regional. “Siempre se comprometió a trabajar por una institución que estuviera atenta a las necesidades de la región, estrechamente asociada con ella en la búsqueda de soluciones y dotada de mecanismos necesarios para enfrentar los desafíos del desarrollo de manera conjunta con los países”, dijo.

Desde Oslo, Noruega, Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, envió un saludo en el que destacó que desde el puesto que ahora ella ocupa, Enrique Iglesias ofreció respuestas innovadoras a las necesidades de los países de la región, basadas en sus propias realidades, además de comprometerse con la planificación para el desarrollo, destacando el papel fundamental del Estado, y alentando el desarrollo de corrientes de pensamiento desde la propia región.

En tanto, Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, instancia nacida por inspiración de Enrique Iglesias mientras era Secretario Ejecutivo de la CEPAL, recordó su participación en la creación de programas fundamentales de este centro de pensamiento, como el de educación, a principios de la década de los 80, dando cuenta de su visionaria apreciación de los conflictos que debería enfrentar la región. A ello se sumaron las discusiones de otros asuntos como las relaciones étnicas y la seguridad y violencia en la región.

El presidente del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), Enrique García, como gran amigo de Iglesias, lo perfiló como gran negociador, contó anécdotas de su vida política y lo definió como un hombre de consensos, que dio un vuelco hacia la cultura como base sustentadora de las políticas de la región, creando centros de pensamiento que son de primera importancia en nuestros días.


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